CabaloGrande

Cabalogrande significa, oh dioses de la palabra, Caballo Grande en galego galaico.

Y esto viene a ciencosas. Podría ser un homenaje al baturro noroeste del que provengo (yo quiero ser percherón), o a mi señor padre que ha forrado nuestra casa de motivos equinos en su entrañable jubilación de abuelo bueno (servilletas de caballos, cubertería con caballos, cojines de caballos…un delirio), a los indios del oeste que tanto me fascinaban cuando ululaban sin camiseta, prestos a cortar cabelleras y cazar muchos, muchos bisontes muy grandísimos.
Otro gran bicho: el bisonte. ¿A que sí?

Pero viene a esto: Hace algunos años yo vivía al lado del mar, solo, muy solo. En una casa que era un 4º sin ascensor. El salón era grande pero estrecho. Y me tenía que comprar una tele. Y yo pensaba: si tengo tan cerca el mar, ¿por qué no tenerlo también en mi salón? Sé que no me cabe, pero…¿quién me lo impide?…¿acaso no soy yo dueño de mis cosas? Fui al supermercado de las teles y me compré la más gigante que había. Por entonces no eran planas, ojito. Imagínense el tanque que iba a plantar en mi escueto salón.

Yo lo que quería en realidad era que la tele fuese tan grande como para poder meterme dentro. Ahora lo sé. Y girar así la cabeza hacia un lado cuando se cierra una puerta a la izquierda, y contemplar de arriba abajo los largos de las faldas.

Sudaron tinta los señores porteadores para subir hasta mi casa. Y cuando vieron mi salón me dijeron: ¿Pero tú vas a poner esto aquí? Y yo dije tontuno y en bajini: sí.

Dos días dos tardé en llamar al supermercado de las teles para que por favor se la llevaran. Ya al poco de enchufarla descubrí que aquellos millones de rayos catódicos a tan poca distancia me iban a fritir el celebro y hacer de mis neuronas palomitas.

La cara que pusieron los señores porteadores cuando volvieron a entrar en mi salón para tener que bajar aquel armatoste 4 pisos 4 sin ascensor….era de órgano a la grande. Estaba tan muerto de vergüenza que les di no sé cuantísimo de propina, una burrada.

Moraleja: Yo soy de cabalo grande. Grande, grande, grande. Y no quiero dejar de serlo. Lo soy de una forma irreflexiva, absurda, apasionada. Quiero creer que me puedo meter dentro de las teles y que todo cuanto más grande más reiremos, aunque sea de mí.
Aunque, como dije en otro sitio, sepa que siempre me equivoco.

Me han zurrado de lo lindo y estoy hecho un asco general, pero no renunciaré a ilusionarme con las cosas, a ser un bruto bueno, a creer que todo puede mejorar, a que me merezco estirar la mano y tocar el mar.