Las cosas raras que hacemos

Vamos a hablar de las cosas raras que hacemos.

Vamos a hablar de esos momentos que son como pasar la cara por una sábana tendida. El roce de tu cabeza contra la tela genera una tensión en la que se encuentra la única verdad que importa en esa blanca circunvalación. La única electricidad a la que tienes que hacer caso. Lo único que tiene sentido.

Lo raro que hacemos a veces cuando vas caminando y te desvías. A veces retas tu propia lógica y te dejas guiar por la barbilla.

Lo raro que hacemos cuando un pequeño palillo se inserta en tu vórtice para ser cuña, que fende y perfila desfiladeros supercirculantes. Todo lo que navegará por esas rías adquiere el aroma de las bateas con miles de mejillones enraizados empujados en una única dirección. Como el viento sobre la negra barba de un chivo judío.

Lo raro que hacemos.

El otro día (la otra noche) vi a alguien haciendo algo inspirado por la fiebre, a alguien absolutamente acogotado de deseo por otra persona. Me sorprendió mucho darme cuenta y verlo todo tan claro. Y concluí que la vida está aquí para tensar las cuerdas.

Yo no hago ninguna cosa rara. Ni siquiera la pienso. Soy normal como un berbiquí. Plácido.

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¿Que quién soy?...¿Y tú me lo preguntas?

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