Haz

¿Qué soy?

Obsesivo

¿Cómo estoy?

Borracho. Borracho De Mad Men. De Hombres Locos.

En realidad yo creo que soy una persona normal, y cuántos humanitas que se peinan o usan mondadientes hay, que les gusta una serie así. Cienes. Ciénagas.

Y si corro aquí a contarlo es por no loquear a los reptiles. No saben bien, todos esos chicos que se me escurren entre los dedos, de la plancha de acero de la que se han librado.

Bueno, si hay gente que no sabe lo que significan estas curvas... ellos se lo pierden

Bueno, si hay gente que no sabe lo que significan estas curvas... ellos se lo pierden

Bueno, pues como he dicho algunas veces, esto de creerse especiales por ver una serie que ven millones de bolígrafos, pues no va a ningún sitio.

Pero yo pienso en las edades medias, y en las edades de las cavernas y en cuando anunciaban en unos rotulitos de la tele en blanco y negro que en la segunda cadena ponían El Increíble Hulk, y aquella tele barata y vieja no cogía la segunda cadena, a mí me entraban unos ataques de rabia e impotencia con los que aún sueño a veces que les grito a mis padres, por pobres.

Aquí donde me ven, fui un San Hijoputa de las Marismas. Un puto hijo único quierolotodo entre cuatro hermanos. Cada avance tecnológico (la tele en color, un ordenador, el vídeo que no llegó hasta que fui a la universidad, la cadena musical) fue peleado por mí con una tensión que, como he dicho, rememoro en unos sueños en los que lo rompo todo, lo peleo todo y me pregunto cómo es que nadie, nadie, nadie lo entiende. Esto es totalmente absurdo y un poco de manual. Pero no por eso es menos verdad.

Y sobre todo estaban aquellas contestaciones de mis hermanos, de mis padres, de mis tías… con las que me hervía la sangre. Que era un caprichoso, que para qué quería yo un yoquesé. Ahí, de verdad y aquí lo confieso, me volvía loco de ira.

Una mañana infernal, mi tío en cuya casa yo vivía entonces mientras preparaba unas oposiciones a hombre chistera, me dijo en su despacho, ya mayorcito:

- De verdad, creo que no sabes nada de esta vida. Yo tengo muchos amigos. Tienes delante de ti una oportunidad por la que muchos matarían. Qué te cuesta seguir estudiando las oposiciones, te las sacas y ya serás tendrás el dinero para comprarte tu música o lo que quieras. No vas a encontrar mejor preparador que yo. Es que a ver si te vas a creer que todo es fácil…eres un niñato. Eres un caprichoso.






En cuanto escuché esa palabra se me encendieron las velas. Así que le dije que era marica.



Él me contestó, blanco:

- …que no se entere tu abuelo.

Manda truco.





Eso sí, llámenme caprichoso y les arrancaré el cuajo.











¿Que no? Yo (y no mi hermano mayor) fui el primero que se peleó con mi padre, por el hecho de empezar a salir de noche y atreverme a tener una vida fuera de su tutela. Era su reino y él no lo entendía. Recuerdo una megabronca criminal, de esas que tenemos los adolescentes cuando le decimos por primera vez a nuestro padre quién coño se cree que es y que no se le ocurra ponerte la mano encima.

Una semana estuvo, sin hablar.

Ya sé de quién he heredado según que cosas.

Y… lo siento y esto es injusto y muestra la soberbia de un galápago, pero… al final yo casi siempre tenía razón. Y yo diría que ser consciente de eso es el mayor manchasangres que uno se puede encontrar. En el momento te llena de veneno y lava. Algo que cede, con el paso de los años, a la desazón, para agarrarse a tus arterias como el colesterol.

Doña Mente Mental no me lo ha dicho porque nunca le hablo de esto, pero ya me lo digo yo: estoy full of lleno de rabia. Es una rabia atávica, enfrascada, que ha acabado por mezclarse en sueños con todos las rabias que uno va rastrillando camino a la almohada. Y que no son pocas. A veces me pregunto qué coño es este plomo que tengo en la boca del estómago, y si lo racionalizo sólo me entran ganas de cosas que no debo poner aquí.

Una pista. Como dice una de las frases más míticas de Natal, y cuyo autor es T El Gigante Verde:

- ¡Si me dan un cuchillo, mato un tío!









Que no, no es que esté jodido. Lo que pasa es que (estoy) vivo para contarlo.

Y no estoy jodido porque ayer vi el capítulo de Mad Men en el que sólo diré la palabra JOHN DEERE.

Qué gritos pegué, cómo aplaudí, cuántas veces le di para atrás. O en el momento en el que Draper se toma las dos pastillas. Yo no me parezco nada a Draper, pero en ese momento me sentí súperidentificado, y trae para aquí. Dos. Glup y glup.

Y verlo ahí, en mi cine espacial, es como restaurar el orden de las cosas, de lo que una vez tuvo que haber sido. Mío Mío.

Es insoportable, Mad Men. Pero yo no entiendo cómo la gente puede vivir sin estas cosas. Sin esta intensidad. Yo cogería a cada persona a la que aprecio por los hombros y les mandaría un rayo teleñético que transmitiese el entusiasmo que me producen. Desde hace mucho tiempo sé que es absurdo siquiera intentarlo.

No mensajero nada si digo que mi proyector es lo mejor que he hecho en todos mis años de vida sobre alfombras. Y siempre lo disfruto con el candor, la sorpresa y la emoción de la primera vez. Muchas veces se me escapa con alguien: “¿has visto qué grande….cómo se ve…¡¡qué increíble!!”





Mi sobrino muchas veces me pregunta:

- ¿Por qué dices siempre “¡Qué increíble!”?








Todo esto seguro que suena pajillero y disfuncional. Muchos dirán que es vivir la mitad.

Pero yo creo que es vivir el doble.





- Los Planetas: No sé cómo te atreves. Yo hubo una época en la que me olvidé de Los Planetas. Qué infamis. Dónde cóño estaría.

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4 Comments

  1. Anonymous
    Posted March 14, 2010 at 3:46 am | Permalink

    ole tus huevos!

  2. Ra está en la aldea
    Posted March 15, 2010 at 11:16 am | Permalink

    Mira, ¿sabes qué te digo? que “quien se tome su tiempo para ver más allá de la mugre entenderá por qué el amor verdadero nunca ha sido fácil de encontrar”.

  3. A
    Posted March 15, 2010 at 12:26 pm | Permalink

    Ra, esa frase me suliveya y obnubila… y es tan verdad… de dónde sale?

  4. Ra está en la aldea
    Posted March 15, 2010 at 1:07 pm | Permalink

    Sale, aunque parezca increíble, de una guía Lonely Planet de Italia, hablando de la ciudad de Nápoles (y lo maravillosos es que se puede aplicar a Nápoles y a TODO en la vida).

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