Hoy es uno de esos días en los que me gustaría pedir perdón, aunque no sé muy bien por qué. Algo habré hecho, seguro.
Hoy es uno de esos días que ves tú que se va torciendo así un poco y después otro poquito y ya después es en plan juncos salvajes, a ver quién tronza a quién. Y después ya cae la noche e intentas arreglarlo pero lo que consigues (con suerte) es llegar a las seis de la mañana y hacerte un bocadillo. Con mucha suerte. Ajolá.
Hoy ni eso. No voy a salir, ni siquiera a ver si alguien me da un bocadillo.
Me gustaría expiar mis curvas. Intentaré contar sólo lo contable. Lo incontable se lo dejo a la Gran Bretaña, también conocida como Pérfida Albión. Su puta madre.
Pues nada, hoy precisamente me dijo Chiqui-Psique:
- A, de verdad, es que no puedes vivir así, con tantos frentes abiertos.
Jodía. Y eso que le digo que yo mando corrícolos pero en realidad no los mando. Yo le contesté que bueno, que no es para tanto, que en realidad sólo tengo dos frentes abiertos: mi vida personal y mi vida laboral. A ver cuántos tenía Eisenhower.
Bueno, pensemos en cosas vuenas y vellas.
Yo iba a hacer un post con ellas. Un post muy larguísimo. Que haberlas haylas.
Pero igual hoy no, hoy no es el día.
Bueno, a ver si mañana hago otro distinto, en desagravio.