Interruptor






Yo, te lo juro, es que no sé qué hay que hacer.

El viernes de madrugada estaba yo esperando en un baño pues no sé muy bien si para mear, o para esas veces que vas al baño sólo por ir, te apoyas en la pared, miras hacia arriba y coges el aire que necesitas para volver a salir ahí fuera.

Igual iba a drogarme, pero creo que no.

Entró a esperar detrás de mí uno que había visto con un grupo de chicas. Y esperamos un rato largo los dos, sin hablar. Al ver lo que tardaban las doscientas personas que debían estar ocupando el servicio me decidí a salir y meterme en el baño de chicas, que también estaba ocupado. Al cabo de un rato, entró el mismo chico detrás. Y a esperar.

En un momento determinado se fue la luz. Y como le quedaba al lado le dije “creo que tienes el interruptor ahí”. No dijo nada. No encendió la luz. Y a oscuras se encendió un piti.

Y yo me encendí como un tanque nuclear.

Más oscuridad, hasta que no pude más. Le dije:

- Hola.

Entonces abrió la puerta y se fue.



Yo me quedé a oscuras.





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