Dicen que Adolfo Suárez casi no recibe visitas. No reconoce a nadie, y al parecer se altera mucho cuando ve a alguien y decide que le cae mal, aunque sea de su propia familia.
Pero cuentan también que tiene breves momentos de serenidad. Que hay veces que está calmado y dice, sea a quien sea:
“No sé por qué. Pero os quiero mucho“.
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A mí Adolfo Suárez nunca me ha caído bien, o al menos no tan bien como al resto de los ejpañoles, que lo ven un héroe y un luchador por la libertad. Una vez escuché además que era bastante ignorante y que cuando empezó a leer un ministro o un jefe de gabinete o no sé quién dijo, refiriéndose a él: “¡ha roto a leer!”.
De todos modos el alzheimer es un enfermedad tristísima, sí. Los viejitos enfermos y los perritos abandonados son la cosa que más pena da del mundo.
Yo pienso mucho en el alzheimer, no sé por qué…