Yo, porque me apasionan las cebras, he hecho también mis listas del año.
Pero como me hago mayor y por tanto extemporáneo, mislitas han cobrado el sentido de las cosas que hago después. Maldito botijo.
Mi disco del año ha sido (porque hay muchos años, pero no hay otros discos) el de Loney Dear.
Pero quería rescatar aquí mi impresión sobre el segundo o tercero (con el de Bill Callahan, sonando en estos momentos como una mecedora secreta), que es el de Dan Deacon.

Bromst, que viene también en la wikipedia
El disco de Dan Deacon es como…como esas veces que te corres y dices huy bien, mira me estoy corriendo y chiribitas (¡ensaladilla, proyector, camisetas, mejillones, Nueva York!)…y sin saber de dónde salen esas energías fluorescentes resulta que va y te corres más…más… ¡Hala!…Y es el ñaca ñaca de los corrimientos. Ole tú.
Y eso es lo que quería decir.
Probablemente tampoco debería poner esto aquí.
Pero bueno, quién no se habrá corrido alguna vez.
2 Comments
En Loney Dear y su Dear John estamos de acuerdísimos, para eso somos amigos del lastfm.
En Dan Deacon, pues no tanto, pero es que sería contraproducente opinar siempre lo mismo
No, no, esto de correrse está muy bien dicho, muy bien puesto y muy bien sentido.